domingo, 2 de octubre de 2016

Asalto a Valldebufar, Mallorca finales S XVI.

Espectacular recreación de un asalto de piratas bereber a un pueblo de la costa mallorquina a finales del siglo XVI. La partida se jugó con el reglamento Pieces of Eight en el marco de la IV Exposición Concurso de Modelismo Estático organizado por la asociación AMM (Amics del Modelisme de Mallorcal).
Os agradecemos la invitación al evento y esperamos vernos en las siguientes. Os dejo unas fotos de la batalla. Gracias por colaborar Miquel Pocoví, Antonio Pellicer Vera, Pep Mulet y a todos los que pudisteis pasar un rato a ver y ayudar en el evento.













jueves, 29 de septiembre de 2016

[Relato] La Plaga

Año del Señor 1644, Mayo.
A ocho millas de Coventry...

      La emboscada no estaba saliendo todo lo bien que hubiese querido Lauchlan. El curtido escocés estaba al mando de un pequeño grupo de “highlanders” en lado parlamentario.
Sus hombres no solían participar en los grandes enfrentamientos sino que se dedicaban a preparar emboscadas en terreno abrupto a cargamentos de material y pequeñas columnas de soldados enemigos que cruzaban confiados los tupidos bosques de la zona, también se les daba bien conseguir información para el grueso del ejercito y sabotear puentes y vados para ralentizar la marcha de los realistas.
Pero esta vez el asalto les estaba costando caro, su grupo de una veintena de batidores debía de emboscar unos carromatos cargados con mosquetes y piezas de artillería destinados a reforzar la zona de Marston Moor, algo sencillo pero una fuerte tormenta les impidió darse cuenta que a poca distancia llegaba un contingente de casi cien soldados a pie y una cincuentena de jinetes.

Después de una letal lluvia de proyectiles de sus arcos y unos pocos mosquetes los hombres de Lauchlan luchaban cuerpo a cuerpo contra la sorprendida dotación de los cañones cuando fueron sobrepasados por la columna de soldados y jinetes que llego en auxilio de sus compañeros.
Aunque la tarde no estaba muy avanzada la oscuras nubes tapaban los escasos rayos de sol y aprovechando la confusión del combate y al amparo de la oscuridad que se cernía sobre claro del bosque Lauchlan ordeno la retirada de sus hombres, la mitad de ellos habían muerto o sufrido graves heridas pero una docena consiguió escabullirse hacia unas laderas próximas siempre al amparo de los altos bosques de coníferas huyendo de sus ahora cazadores.

Dos horas mas tarde, extenuados a causa del combate y posterior carrera por unas sendas prácticamente intransitables, los escoceses se reagruparon en torno a su líder el cual recito unas antiguas palabras en su lengua natal para honrar a sus compañeros abatidos. Se tomaron un respiro para buscar en sus bolsas algo que llevarse a la boca e intentar reponer fuerzas. A lo lejos, Aidan, el mas joven del grupo diviso una pequeña villa de apenas media docena de cabañas que podría serviles de cobijo durante la tormenta y pasar la noche para trazar un nuevo plan durante la mañana.

La villa parecía abandonada aunque tampoco se esforzaron mucho en buscar a sus gentes ya que la tormenta al contrario de arreciar parecía que tomaba mas fuerza por momentos.
Lo primero que encontraron fue un viejo granero, los sacos estaban perfectamente amontonados, algunos tenían agujeros abiertos por roedores y el grano se esparcía a su alrededor.
Los hombres no tardaron en acurrucarse en los sitios que parecían mas cómodos, a pesar de que no creía que sus enemigos aún les estuvieran siguiendo Lauchlan organizó turnos de vigilancia, no podía correr el riesgo de verse sorprendidos en mitad de la noche con la guardia bajada.

Kellen, un habilidoso tirador ocupó un altillo con un ventanuco redondo que había sobre el portón principal de madera, desde esa posición veía perfectamente el exterior del granero y difícilmente seria visto, al menos desde lejos. Apoyo el largo mosquete sobre el ventanuco, regalo de un antiguo capitán por su fiereza en el campo de batalla e inconscientemente su mano atenazada por el frió y el agua se cerro fuertemente en la culata. Una sensación extraña le recorrió la espalda, seguramente era causa de las bajas temperaturas así que no le dio mas importancia.
La segunda guardia toco al curtido Bowan, siempre había sido como el hermano mayor de Lauchlan, le había enseñado todo lo que este sabia pero siempre denegó un cargo de líder, su tranquila vida como ganadero fue interrumpida por la guerra cosa que nunca se le dio mal. A diferencia de la mayoría de sus compañeros no usaba nunca armas a distancia, decía que eran de cobardes, para Bowan el sitio mas seguro en la batalla era junto a su inmensa espada claymore que manejaba con gran maestría Todo apuntaba a que sus dos horas de guardia se las pasaría limpiándola y secándola con gran cuidado cuando al poco rato de ponerse cómodo escucho un ruido sordo en el exterior, parecía estar acompasado con otro ruido de índole metálico, seguro que estos malditos realistas les habían encontrado!

La lluvia se había convertido en una ligera llovizna y esto ayudaba a aumentar la visión desde la ventana del granero. A la vez que oteaba la zona lanzó unos troncos junto a sus compañeros para alertarles y darles tiempo a que preparasen sus armas.
De repente sus ojos vieron algo que su mente no lograba a entender, a unos quince metros del edificio se acercaba pesadamente lo que parecía ser un campesino de la zona, su pierna izquierda estaba destrozada, brillantes puntas de hueso blanco asomaban por la carne entre los jirones de sus calzas, tenia el pie girado completamente hacia atrás arrastrándolo a cada paso. Su torso desnudo mostraba brutales signos de violencia, grandes desgarrones dejaban ver parte de sus tripas y sus delgados brazos y huesudas manos mantenían el peso de una guadaña de segar que dejaba un surco por el barro así como avanzaba. Su horrible rostro tenia la mandíbula desencajada y abundantes arañazos lo habían desfigurado.

Cuando Bowan bajo del altillo blanco como la luna llena sus compañeros no sabían la causa de la alarma pero ya estaban en pie y con sus armas preparadas para la amenaza que pudiera ser.

-Es el mismísimo diablo que viene a llevarnos, no tenemos escapatoria!- les grito al verlos.

Lauchlan haciendo gala de sus dotes de liderazgo tomo la situación y tras abrir un poco el portón y ver la abominación que avanzaba hacia ellos ordeno al joven Aidan que disparase una flecha con su arco de caza para abatir al demonio, de momento no quería abrir fuego con los mosquetes para no llamar a atención con un ruido excesivo.
El chico tuvo que hacer un gran esfuerzo al reprimir su miedo y temblores al ver a la cosa, ya estaba a menos de diez metros así que el tiro no supondría gran problema para él.

La flecha de plumas negras cruzo la noche para impactar en el rostro de la criatura, el disparo debería de haber sido letal pero sea lo que fuere continuaba su lento avanza hacia ellos, a cada paso alzaba mas y mas la guadaña como si estuviera en la estación de recoleta con la única diferencia que esta vez no tenia intención de segar grano sino sus cuerpos.

Seguidamente una segunda flecha atravesó completamente su torso, normalmente quedaban clavadas en sus objetivos pero parecía que el cuerpo estaba en un avanzado estado de descomposición. Este segundo disparo tampoco pareció afectar al inexorable avance del ser.

Con el miedo inicial superado, Bowen salio del granero corriendo con su claymore en posición de ataque, la inercia de la carga le dio ventaja en el enfrentamiento y pudiendo fácilmente esquivar la hoja de la guadaña asesto un tajo de arriba a abajo en su hombro izquierdo, el diablo quedo prácticamente partido por la mitad, la guadaña cayó al suelo y una segunda estocada directa al cuello secciono completamente la dañada cabeza del torso.

Después de la carga inicial el veterano quedo aturdido bajo la llovizna mirando sin pestañear a su enemigo hasta que sus compañeros salieron para ayudarle a volver al granero y recuperarse del estrés causado por la criatura.
Durante la siguiente media hora nadie dijo nada, todos estaban pensativos, incluso se dieron cuenta de que nadie de ellos había subido al altillo a vigilar por el ventanuco. Poco a poco los hombres empezaron a comentar entre ellos la situación, dos de ellos subieron para tener controlado el exterior y Lauchlan les aconsejo descansar hasta la salida del sol, mañana seria otro día y lo verían todo mucho mas claro. En las horas restantes de noche, nadie logro conciliar el sueño de nuevo.









domingo, 28 de agosto de 2016

Una escaramuza con En Garde! de Osprey Wargames


     Ayer una patrulla inglesa encabezada por el mismísimo Duque de Buckingham en persona cayó en la emboscada de una pequeña pero veterana banda de escoceses. Todo ocurrió en los alrededores de una solitaria granja en algún lugar de las Highlands.

 Tras unos tensos movimientos envolventes e intercambio de mosquetería y flechas, los escoceses se lanzaron a por los rodeados ingleses, los cuales se defendieron como un lobo acorralado cambiando las tornas del asalto resultando vencedores y acabando con la amenaza escocesa. Los dos líderes, tanto el Duque de Buckingham como el noble escocés dieron buena cuenta de sus enemigos demostrando su valía en el combate cuerpo a cuerpo.

Finalmente, el impasible duque inglés, sacudiendose el polvo de su casaca como si nada, reunió a sus hombre supervivientes para volver a sus aposentos, era la hora del té y no querían llegar tarde.
Todo esto y mucho más con el reglamento de Osprey "En Garde!" en Desperta Ferro, Palma de Mallorca.

Disculpas por las fotos! el móvil no estuvo de mi lado y son bastante reguleras










jueves, 18 de agosto de 2016

Proyecto Estación Ítaca


     Debido a la falta de tiempo durante los últimos meses me encuentro que solo voy tocando los pinceles para cosas sueltas sin mucha relación las unas con las otras, algo para Frostgrave, Malifaux y poco mas. Lo que si es cierto es que como nos ocurre a la mayoría tengo un buen puñado de proyectos a medio hacer y esta tarde aprovechando un hueco en las obligaciones familiares me he dedicado a hacer unas fotos a uno de estos proyectos a medias.

Se trata de una versión personal de Resident Evil, un futuro demasiado cercano donde equipos de élite luchan contra oleadas de zombies e infectados. No es para nada original pero mola. De momento la acción se va a centrar en el interior de una estación polar llamada Ítaca de cosecha propia.
Para las miniaturas de los equipos S.T.A.R voy tirando del catálogo de Infinity, como ya sabréis son unas esplendidas figuras muy detalladas, aunque la gran mayoría son demasiado futurista para mi proyecto si que buscando hay cosas interesantes dentro de las facciones Ariadna y Haqqislam.
Están pintadas de forma genérica ya que pueden hacer las veces de un superviviente como de un equipo de fuerzas especiales. Y bueno, entre ellos está el bombero, podría decirse que empecé Infinity por esa figura, me encanta.

Los zombies son los ghouls de Mantic, económicos, fáciles de montar y pintar y muy resultones, poco mas tengo que decir de ellos.
El terreno es un poco experimental, navegando por internet vi cosillas similares intentando reconstruir algo así como un Space Hulk o interiores de naves, realmente la chispa que me llevo a esta idea fueron una serie de entradas en el magnífico blog Lasers and Broadswords.
Las habitaciones o corredores son bases de DM de un centímetro de grosor, sobre ellas voy pegando trozos grandes de plasticard (o carteles de “se alquila”, mucho mas barato) y una vez pegado los voy decorando con piezas de escayola sacadas de unos moldes de Hirts Arts que me dejaron para la ocasión. Como siempre, algo fácil y que no me dé problemas. Finalmente usé esta escenografía como conejillo de indias para hacer pruebas con el aerógrafo, no me lo tengáis en cuenta si veis algo raro, todavía estoy en practicas. Y bueno, finalmente con la ayuda de unos tapones de leche he conseguido un buen puñado de depósitos que siempre vienen bien.

De momento el proyecto está en este punto, tengo material para ir continuándolo, la idea de las fotos ha sido para auto motivarme a seguir aumentando con mas figuras y escenografía.
Como no he llegado a ponerlo en práctica puede decirse que no tengo reglamento de momento para usar, estoy barajando los futuristas de Two Hour Wargames pero no descarto adaptar Rogue Trader e incluso la mecánica de Frostgrave la cual encuentro la mar de chula.
Espero poder en breve enseñaros algo mas, me he tomado la libertad de ilustrar esto con unas fotos un pelín retocadas. Muchas gracias por vuestra atención!










viernes, 29 de julio de 2016

Empezando el viaje.

     El joven Kaneda se despidió de su familia lo mas brevemente posible, no quería que ellos notaran su pesar al saber que no volvería en bastante tiempo, al menos, la idea de ir acompañado de Ítaca, su amiga de la infancia le daba las fuerzas necesarias para emprender esta aventura.
Ambos sabían que el camino iba a ser largo y complicado pero era por una buena causa, necesitaban encontrar la escuela del maestro Cuervo e intentar ingresar como alumnos. La tarea era ardua, de todos era sabido que el anciano maestro no aceptaba a cualquiera para instruirles en las legendarias enseñanzas sobre esos pequeños seres pero los dos amigos tenían algo que les facilitaría la entrada.

     En una ocasión, el padre de Kaneda trajo a casa un extraño regalo, se trataba de un enorme huevo blanco con manchas verdes y azuladas, al principio pensaban que era una figura de piedra ya que su elevada dureza les tenia engañados hasta que investigando en la biblioteca del pueblo se dieron cuenta de que era un huevo sin incubar de pokémon.
Que extraña palabra, nunca la habían oído, al parecer hacia referencia a unos animales, seres o incluso monstruos de pequeño tamaño aunque todo eso provenía del folclore de la región, nunca nadie había visto uno, como mucho un escurridizo mapache o zorro eran los culpables.
Kaneda explicó a su amiga que el huevo lo había encontrado su padre en una zona volcánica muy inestable, a pesar de estar sometido a altas temperaturas se encontraba en perfecto estado.
Por decirlo así, era su pase a la escuela, estaban seguros de que allí les iban a enseñar a incubarlo, criar y controlar lo que viviese en su interior.

     Los primeros días no fueron muy difíciles, Ítaca conocía muy bien la zona tomando cómodos senderos a través de valles y colinas, en dos ocasiones tuvieron que ponerse a cubierto por unas fuertes lluvias pero nada fuera de lo normal.
Sin darse cuenta ninguno de los dos, a medida de avanzaban el viaje, minúsculas grietas iban apareciendo en la corteza del huevo, el cual se encontraba envuelto en una manta dentro de la mochila de Kaneda, era como si el calor del chico y el movimiento de sus pasos estuvieran incubando a la criatura de su interior.

     Ya llevaban diez días de viaje, un fuerte catarro mermaba las fuerzas del chico pero gracias a los descansos de la avezada exploradora el viaje no se detuvo por completo. Fue en uno de esos descansos cuando algo extraño, mágico, sucedió.

     Estaban los dos viajeros cobijados en La Mesa de los Gigantes, una curiosa formación rocosa de unos tres metros de altura con forma de mesa cuando después de cenar un caldo caliente y algo de pescado en salazón,  la mochila de Kaneda se sacudió lo justo para que se dieran cuenta. Rápidamente la abrieron con un ligero crujido ambos se sobresaltaron al saber que provenía del huevo. Una vez desenvuelto de la manta de algodón que lo protegía vieron asombrados como enormes grietas corrían por su superficie y algunos trozos se desprendían por si solos. Algo estaba saliendo!

Ítaca obligo a su amigo a dejar el huevo sobre la manta mientras se abría completamente a la vez que sostenía en alto su daga, no era necesario correr riesgos innecesarios, fuese lo que fuese, podría ser peligroso.

     Pasaron unos pocos minutos hasta que vieron con claridad al huésped del huevo, parecía un pequeño anfibio de piel anaranjada tenia unos enormes ojos verdosos pero lo que realmente mas les llamó la atención fue el extremo ardiente de su cola, una vivaracha llama bailaba sinuosa chamuscando partes de la cáscara y de la manta. El sobresalto inicial fue grande pero al poco vieron que su nuevo acompañante de viaje no tenia malas intenciones, no tenían ni la mas remotisima idea de que hacer con él, de momento, con vigilar que la llama de su cola no quemase nada de importancia ya sería todo un logro y estaba claro que debían de acelerar el paso hasta la escuela.